| La cámara no hace al fotógrafo (2) |
| Lic. Miguel Ángel Flores Aguilera |
Estos prácticos consejos te servirán para que tomes siempre en cuenta antes, durante y después de salir a hacer fotos. Ya se sabe que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra así que nunca está de más hacer examen de conciencia y repasar algunos de los fallos de todo principiante junto a sus soluciones y no olvides ver las recomendaciones sobre el tema del número anterior:

Las baterías cargadas. Antes de salir es muy importante que compruebes el nivel de carga de tus baterías. La mayoría de las cámaras actuales tienen una autonomía muy buena, tanto que en ocasiones olvidamos que en algún momento terminarán descargándose. No querrás quedarte tirado en el momento clave.
Y las tarjetas de memoria descargadas. Si te sobra batería pero no te queda sitio en el que guardar esa foto que acaba de pasar delante de tus ojos estamos en las mismas. No importa el tamaño de tu tarjeta ni cuantas fotos hayas tomado; descárgala en el ordenador antes de salir o, mejor aún, cada vez que vuelvas. Además, un error muy común y fácil de corregir es el olvidarnos la tarjeta en el lector o encima de la mesa. Tan pronto pases su contenido al ordenador, vuelve a guardarla en su sitio, es decir, dentro de la cámara o si tienes más de una, en su bolsa o funda.
Fotos a la máxima resolución. Casi todo el mundo que conozco incluso entre profesionales cae en la costumbre de reducir la resolución o calidad de las fotos de sus cámaras para poder guardar más en una misma tarjeta. Al precio actual de estas, disparar a cualquier ajuste que no sea el máximo de la cámara es un auténtico disparate y tarde o temprano termina conduciendo a alguna que otra lamentación. En el momento menos pensado puede estar la foto de tu vida.
Aunque hoy día se pueden hacer auténticas maravillas delante de la computadora, no hay razón para no hacer las cosas bien desde el principio, en el momento de captar la fotografía. Así que si hablamos de las consideraciones a tener en cuenta antes de salir a la calle con nuestra cámara, ahora daremos el paso siguiente con el que anticiparte a las novatadas que todos los que nos dedicamos a esto hemos cometido alguna vez:
Cuida el encuadre y la composición. Con un buen encuadre ya tenemos media foto hecha. En fotografía, menos suele ser más así que trata de centrarte en aquello que quieres fotografiar y deja fuera todo lo demás. Tampoco está de más que des un repaso a las reglas de composición, como la de los tercios, el horizonte o la del movimiento.

¿Retratos o paisajes? Antes de hacer una foto tienes que tener claro cuál es el elemento más importante de la misma. Si vas a hacer un retrato, llena el encuadre con la persona o el grupo evitando elementos que puedan distraer. Lo mismo se aplica si vas a hacer la fotografía de un paisaje. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando queremos hacer las dos cosas a la vez durante un viaje o una excursión? Bien, en este frecuente caso lo más recomendable es cederle el protagonismo al lugar, colocando a la persona a un lado de forma que no tape nada importante. ¡Pero sin pasarse! Las fotos de personas diminutas a los pies de un monumento enorme no tienen mucha gracia. Y hablando de gracia y monumentos enormes, si juegas un poco con la perspectiva y la distancia es fácil aparentar estar apoyado en la Torre de Pisa o sosteniendo la Torre Eifel en la palma de la mano. No es la foto más original del mundo, pero seguro que sonreirás cada vez que se la enseñes a los amigos.
Atento a ese horizonte caído. Mantén la línea del horizonte (o cualquier otra línea que destaque en la fotografía) paralela al borde de la imagen, y si la quieres inclinar por algún motivo, ¡que se note! El truco está en tomar como referencia el marco de la pantalla o el visor y pulsar con suavidad el disparador para que la cámara no se incline en esa dirección en el momento de tomar la foto.
Fotos movidas. La principal causa tras una foto movida es la falta de luz y si no nos encontramos en posición de modificar esa carencia abriendo una ventana, encendiendo un lámpara o disparado el flash, la mejor solución es utilizar un tripié o tomar una postura estable colocando un pie delante del otro y pegando los codos al cuerpo para evitar cualquier tipo de movimiento más o menos brusco. Además, también conviene asegurarnos de que la velocidad de obturación no sea demasiado baja.
Fotos desenfocadas. Es importante distinguir las fotos movidas de las que simplemente están desenfocadas. Estas últimas suelen producirse cuando la cámara no es capaz de detectar con precisión el motivo fotografiado a causa del bajo contraste o iluminación de la escena y puede solucionarse activando la luz de ayuda del AF. Otras veces, la causa es un mal uso del sistema de enfoque automático y suele conducir a la clásica imagen en la que el fondo está enfocado y la persona desenfocada. Si te ocurre esto, consulta el manual de tu cámara para profundizar en su funcionamiento, aunque normalmente basta con centrar lo que queramos fotografiar, pulsar el botón de disparo hasta la mitad sin que llegue a sacar la foto, re-encuadrar manteniéndolo pulsado y finalmente, terminar de pulsarlo para que la saque.
Desactiva el zoom digital. Utiliza el zoom óptico o no uses ninguno. El digital reduce la calidad de la imagen demasiado y si de verdad es necesario, siempre puedes hacerlo a posteriori mediante un re-encuadre o una ampliación en tu aplicación de retoque preferida.
*Nunca borres una imagen. Bueno, nunca lo que se dice nunca tal vez sea demasiado, pero siempre que puedas evitar borrar una foto desde la propia cámara, hazlo. No solo evitarás posibles confusiones que pueden conducir a la perdida de todas ellas, sino que además, también te asegurarás poder disfrutar de un criterio de selección equivalente al tamaño de la pantalla de tu ordenador. Dos fotos aparentemente idénticas en la pequeña pantalla de una digital pueden contener enormes diferencias, tanto como que una esté enfocada y la otra no.

Toda vez que estemos cómodamente sentados en nuestra casa con una buena colección de imágenes. Con estos consejos podrás poner la cereza al pastel:
Organiza tus fotos. Existen un montón de aplicaciones con las que organizar nuestras fotografías. Desde programas gratuitos como Picasa para Windows o iPhoto para Mac hasta opciones más avanzadas como Expression Media disponible para ambas plataformas. Elijas el que elijas, trata siempre de tener tus fotos bien clasificadas en carpetas con un nombre suficientemente descriptivo (nada de DCIM/150WKPIWxyZ) y reunidas en un mismo lugar, utiliza tu carpeta de imágenes en lugar del escritorio.
Tómate tu tiempo. Este consejo bien puede aplicarse a todo el proceso fotográfico desde que sacamos la cámara de su funda y es que, por norma general, las cosas bien hechas llevan su tiempo. Si vas a aplicar algún filtro o retoque, asegúrate de haber dado con el ajuste perfecto antes de dar por terminada la imagen y, aunque esto es una cuestión de gustos, recuerda que en este sentido no siempre es mejor pecar de exceso.
Nunca guardes tus retoques sobre el original. Teniendo en cuenta los tamaños de disco duro que se manejan hoy día, mi consejo es que guardes las fotos originales como si de un negativo tradicional se tratase. Si deseas hacer cualquier tipo de retoque o modificación, guarda los cambios en un nuevo archivo, y nunca sobre-escribiendo el original. De este modo evitaremos riesgos innecesarios y nos aseguraremos de poder desandar nuestros pasos en un futuro, lo que siempre es útil a la hora de hacer una nueva versión de la imagen o repetir los retoques cuando seamos más mañosos.
No seas tímido y enseña tus fotos. Otro sistema para aprender y mejorar es escuchar las opiniones de los demás. Enseñar las fotos a los amigos está muy bien pero rara vez te harán una "crítica técnica" así que lo mejor es que entres en foros del tema y revises tu material con otros colegas.
Deja el equipo listo para la próxima. Ya sabes, pon las baterías a cargar, comprueba que las tarjetas de memoria están vacías y guardadas en su sitio y no encima de la mesa o conectadas al lector de tarjetas y, de ser necesario, limpia tus objetivos con una toallita suave para eliminar cualquier rastro de huellas o polvo.
