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La ciencia de las lenguas como punto de encuentro interdisciplinario e intercultural |
| Lic. Jorge Fonseca |
Partiendo de un punto de vista humanístico, antropológico y social, la lengua siempre ha acompañado al ser humano, desde que éste ha vivido en ordas, clanes y posteriormente en círculos de lazos consanguíneos, que le han permitido organizarse en familias y tener acceso y comunicación en diversos ámbitos socioculturales1 . La lengua también le ha permitido al ser humano expresar cuáles son sus necesidades individuales y colectivas, desde lo meramente fisiológico hasta los más altos niveles de expresión y espiritualidad humana, como en el caso de la Literatura y la Filosofía. Por consiguiente, y a pesar de no pertenecer a los ámbitos estrictamente científicos, a los largo de la Historia, diversas disciplinas se han acercado al fenómeno de la lengua, con el afán de explicar no sólo el origen, evolución y procesos, sino también la importancia y la trascendencia que este órgano vivo tiene en la vida del hombre tanto individual como socialmente.
No ha sido sino hasta las primeras décadas del siglo XX y gracias a diversidad de factores de carácter interdisciplinarios y pluriculturales, que se propició el surgimiento de una nueva ciencia que se encargara de desentrañar los secretos de los procesos de adquisición de la lengua, sus orígenes y la evolución que éstas han tenido, dependiendo de su tronco lingüístico; además, de otros aspectos de suma importancia que no trataré en este escrito. Así pues, gracias a las aportaciones de Ferdinand de Saussure, los círculos lingüísticos de Moscú 2 y de Praga 3, así como también gracias a las contribuciones de la Psicología y la Etnografía, la relativamente nueva ciencia Lingüística vino a surgir como disciplina que sobre todo trató de explicar el origen y la evolución de las lenguas del llamado tronco indoeuropeo. En consecuencia la gran aportación de estos humanistas y científicos, ha consistido esencialmente en generar un corpus teórico y metodológico que enriquezca las aportaciones que hasta entonces habían hecho otras disciplinas como la Antropología, la Psicología o bien la Gramática 4.
No obstante, a pesar del legado que nos deja la escuela estructuralista, han surgido en el transcurso del siglo XX y en lo que va de este nuevo siglo, nuevos enfoques que han permitido a los científicos generar nuevas perspectivas en la explicación del fenómeno lingüístico. Por sólo mencionar un par de ejemplos, tenemos la escuela post estructuralista o bien las nuevas aportaciones teóricas de la escuela norteamericana, en sus enfoques tanto generativista como funcionalista. De acuerdo a lo estableció Saussure con su noción de contexto en sus niveles semántico, situacional y cultural 5, la lingüística como ciencia en los albores del siglo XXI ha tenido la necesidad de ampliar sus horizonte hacia nuevos ámbitos interdisciplinarios, es decir, ha ampliado su contexto pues la lengua no debe sólo considerarse como un fenómeno que se pueda explicar científicamente, sino de manera social y cultural 6.
A pesar del fanatismo preponderante en algunos círculos científicos 7, cada vez es más urgente la necesidad de unificar esfuerzos por estudiar y analizar el fenómeno de las lenguas, de acuerdo al perspectivismo que nos otorga el trabajo interdisciplinario. La lingüística desde sus orígenes ha sido una ciencia que se gestó de manera interdisciplinaria, gracias a los aportes que tanto la Psicología, la Antropología, la Filosofía del lenguaje, la Gramática, la Literatura, incluso la Medicina, hicieron y siguen haciendo, en su búsqueda de explicar los aspectos relacionados con el lenguaje en sus niveles psicolingüísticos, neurológicos, sociolingüísticos, epistemológicos, incluso en su expresividad artística, a través de la retórica y la poética, mediante la poesía 8.
La Educación también ha proporcionado aportaciones que permiten establecer qué relación tiene la lengua con los procesos de aprendizaje de los aprendientes, pues de hecho el primer aprendizaje que procesamos y el primer conocimiento que adquirimos, es aquel mediante el cual tenemos la necesidad de nombrar al mundo concreto entorno nuestro 9. Así pues, aprendemos una lengua mediante una diversidad de procesos implicados 10, en donde el hablar y leer, es decir, nombrar e interpretar alternativamente el mundo que se nos revela, sugiere la intervención de diversas potencialidades que los humanos 11 –y que incluso algunas otras especies animales tienen-, involucran en los diferentes niveles cognitivos, afectivos y sociales, entre otros, como lo meramente fisiológico. Se podría asegurar que tanto en la adquisición de la lengua madre, así como en la adquisición de una segunda o tercera lengua, la Educación en sus niveles cognitivo, pedagógicos y didácticos, tiene una relación estrecha con el fenómeno del lenguaje.
Así también, podemos establecer la estrecha relación que existe entre la Lingüística y la Literatura, a pesar del prejuicio imperante que afirma que estos ámbitos son tan opuestos que parecieran excluyentes entre sí. Aunque partiendo de que la Literatura es Arte y el arte se vale de los signos para su plena expresión, sería difícil alejarse de la idea de que el arte es lenguaje puro en cuanto a signo. Así también, se podría afirmar que tanto la Literatura como la Lingüística, por ser un arte aquella y una ciencia esta, son exclusivas, pero debemos tener bien en cuenta que gracias a la Literatura es posible recopilar aspectos significativos de las tradiciones orales, la creación de corpora lingüísticos, objetivación de los aspectos estructurales de la lengua o bien, observar con detenimiento cómo a través de la palabra escrita es posible establecer un continuidad filológica que involucra, cambios lingüísticos, préstamos y calcos semánticos, neologismos, extranjerismos, además de variaciones dialectales. Asimismo, podemos confirmar que la propia Literatura goza de un valor historiográfico para la Lingüística, pues mediante aquella quedan registrados los rasgos más significativos de la Historia de una cultura o sociedad. Precisamente, a pesar de las pretensiones por parte de algunos científicos, de que esta relativamente nueva disciplina sea estrictamente una ciencia, podemos observar que sería una ligereza mantener esta postura exclusivista, pues refleja cierta pobreza de criterio y poca apertura ante las propuestas que otras disciplinas científicas o no científicas puedan aportar a la gran ciencia de la lenguas, en su labor por desentrañar los misterios que encierra el fenómeno sígnico en todos sus niveles.
Es de suma importancia mencionar también que en la actualidad ha surgido cada vez más la necesidad apremiante de traspasar nuestros propios ámbitos y límites culturales; es decir, que de manera inevitable el llamado fenómeno de la globalización, ha permitido para bien o para mal, propiciar nuevos procesos de interculturalidad -llamada por algunos otros transculturación- 12. Ésta ha formado parte inevitablemente de la historia de nuestra cultura occidental desde siempre, ya sea en las lenguas o bien en el arte. Porque ¿qué es el arte sino la continua evolución de técnicas, formas y estilos que se han intercambiado, multiplicado y enriquecido, gracias hibridación cultural y de todo tipo de influencias exteriores?, o bien ¿cómo lograr concebir un lenguaje puro, alejado de toda influencia ajena a su propia cultura o contexto situacional, libre de todo préstamo, adaptación o convencionalismo extrínseco? El arte en cuanto a signo que es lenguaje y las lenguas en sí mismas, son el resultado de una evolución continua que se ha permeado con los diversos procesos transculturales a través de nuestra Historia, gracias a los incesantes contactos, intervenciones e influencias de carácter cultural, social y político, que ejerce una o diversas culturas sobre otras 13.
En las últimas décadas del siglo XX se habló cada vez con mayor frecuencia de las Ciencias del Lenguaje, las cuales integran conocimientos de la Gramática en sus cuatro niveles de análisis -esto es morfológico, sintáctico, morfosintáctico y semántico-. Además, se integran a este esfuerzo tanto la Filosofía del lenguaje 14, así como también la Fonética y la Fonología. Conforme avanzan las investigaciones y las nuevas propuestas, se socaban nuevas dudas y cuestionamientos, surgen también nuevos aspectos teórico metodológicos que enriquecen en gran medida el acercamiento al estudio y fenómeno de las lenguas.
Así pues, podemos observar cómo la Lingüística tiene un origen y una naturaleza interdisciplinaria e intercultural. Y son estas dos cualidades las que le dan precisamente, una vigencia y una actualidad inusitada, además de que esto mismo le permite mantenerse alternativamente en diversidad de áreas de estudios tanto científicas como humanísticas, lo que además le otorga una capacidad impresionante en cuanto a potencialidades y posibilidades de investigación, metodologías y perspectivas para abordarla. Es necesario mantener nuestros horizontes lo más abiertos posibles para poder ser capaces de incorporar a los esfuerzos de la Ciencia de las Lenguas, las aportaciones de otros campos de investigación; sobre todo en aquellos casos en que las lenguas corren el riesgo de desaparecer, como es el triste asunto de nuestras lenguas indígenas mexicanas, o bien en materia de aportar a la Psicología y a la Medicina en sus ámbitos neurolingüísticos, nuevas alternativas de acercamiento y sobre todo soluciones a los pacientes que sufren de afasia 15.
1 Engels, F. El origen de la familia, la sociedad privada y el Estado. Ediciones Quinto Sol, 1994, México, pp. 20-67.
2 Roman Jakobson, Grigory Vinokur y Petr Bogatyrev, contraparte del grupo lingüístico de San Peterburgo (OPOJAZ).
3 Roman Jakobson, Vilém Mathesius, Nikolay Trubetskoy.
4 En este caso me refiero a la concepción de la Gramática que se tenía en la Edad Media y a la clasificación de las disciplinas según el Trivium (Gramática, Dialéctica, Retórica) y Quadrívium (Aritmética, Geometría, Astronomía y Música).
5 Ávila. La lengua y sus hablantes. Ed. Trillas, 2000, México, pp. 27-40.
6 Esto más bien se vio después de que el Generativismo no lograra resolver muchos problemas teóricos, y fue la Sociolingüística de Labov, durante la década de los 60, la que sugirió considerar también lo social.
7 Me refiero a la tendencia de algunos círculos científicos a hieratizar un sistema de valores que dan por absolutamente irrefutables y que implican la exclusión de otras perspectivas, que enriquecen el estudio del fenómeno de la lengua.
8 Nadie como los escritores o poetas para explotar los recursos expresivos de una lengua y mostrar la sensibilidad de las formas y los significados. Así, la Literatura cumple con la función emotiva de la lengua. En este sentido, la poesía o la literatura, no aporta estrictamente datos al conocimiento de los sistemas lingüísticos, sino que son una manifestación de la creatividad de los hablantes, los humanos, para explotar la expresividad o emotividad de la lengua.
9 Foucault, Michel. De las palabras y de las cosas. Ed. Siglo XXI, 1968, México, pp. 53-83; 245-294; 334-375.
10 Este concepto lo desarrollan algunos de los integrantes más representativos de la escuela constructivista, como Ausbel y Vigotsky, y en épocas más recientes Ovejero en España y Díaz Barriga en México. Para la escuela constructivista, dicho sea de paso, la noción de contexto adquiere también un sentido sumamente significativo; de igual manera el término aprendiente es preferido al de estudiante o alumno, por sus implicaciones en cuanto a la autonomía e independencia que éste tiene en su propio aprendizaje.
11 Las potencialidades del hombre en cuanto a la capacidad o superioridad del ser humano sobre otras especies, no sólo para expresarse a sí mismo, sino para transmitir a otras generaciones, conocimientos y emociones.
12 García Canclini, Néstor, Culturas híbridas, Ed. Grijalbo, 1990, México, pp. I-XX.
13 García Canclini expone magistralmente cuáles son los tipos de transculturación y los clasifica de pendiendo de la situación, el contexto y la época en que surgen, por ejemplo el mestizaje, la criolación o bien, el sincretismo.
14 Eduardo Nicol, en su Metafísica de la Expresión afirma que: “[…]es preciso comprender que la expresión no es tan sólo un rasgo propio del hombre, sino 1) que lo es con carácter determinante y constitutivo de su ser, de modo que la expresión debe considerarse rigurosamente como una categoría ontológica; 2) que lo es con el carácter de un dato originario, primariamente cognoscible, de tal suerte, que todos los demás derivan fenomenológicamente en éste; y 3) que lo es con carácter exclusivo, es decir, ontológicamente diferencial.”
15 Patología que consiste en la pérdida de la capacidad del habla debida a una lesión en las áreas del lenguaje de la corteza cerebral (Diccionario esencial de la lengua española, RAE, 2006, p. 37).